Inhala, exhala. Inhala una raya, inhala otra raya. Siente el golpe frío. Abre los ojos, exhala despacio. Asómate por la ventana, mira la calle y piensa en tirarte. Ríete. Más fuerte. Más. Haz la última línea con el sobrante. Inhala. Sacude los restos de la mesa y sacude la cabeza un poco. Límpiate la nariz. Otra vez. Asómate de nuevo y piensa en la sensación de libertad durante doce pisos antes de hacerte mierda en el concreto. O sobre un auto, ese auto blanco. Ríete. Enciende otro cigarro. Sal de ahí pero antes apaga la luz. Baila. Baila baila baila. Mírala moviéndose mira como se balancean las tetas debajo de esa camiseta negra con un dibujo vintage que no dice nada que no transmite nada pero se parece al diseño que hacías en la mañana y acércate, baila, sonríe, deja de mirarle el culo deja de mirarle las tetas y mejor busca a Adriana. ¿Dónde mierda está Adriana? Búscala. Termina la copa de vino barato y búscala. En la cocina. Baila. Saluda a ese pendejo, es tu asistente. No hables. Sírvete más vino pero busca a Adriana. Y cuando busques a Adriana no pienses en Cristina; está lejos, no está aquí. No busques a Cristina, camina y busca a Adriana y baila y salta y sonríe y habla con él y toma a esa chica de la cintura y bebe más y baila y ríete y besa a Adriana que llega sola y te abraza y besa y baila y bailan y ríen y no pienses en Cristina y bebe más y fuma de nuevo pero no enciendas ese cigarro que ya traes uno en la boca ni arrojes la copa ni empujes a Carlos ni regreses al cuarto. Inhala. Exhala. No traes más coca. No tienes el número del dealer en este puto iPhone. Ni el de Cristina. Ni el de Leonor ni el de Claudia ni el de Elena ni el de tu madre ni el de tu hermano. Inhala. Sal. No importa la luz, sal de ahí. Toma a Adriana de la mano despídete de quién puedas y sal, rápido, pide el elevador y escúchala quejarse con esa voz que hace cuando ha bebido más de la cuenta y bésala o inténtalo al menos y cuando llegue el elevador trata de jalarla y si se resiste déjala y usa las escaleras y enciende otro cigarro. Fuma despacio. Mira hacia atrás.

Estas solo. Dejaste a Adriana hace dos pisos. Regresa por ella o no, mejor baja solo todos los pisos. No estas tambaleando, camina más rápido. Corre. Corre más. Escapa. Busca tu auto. Usa la llave, ábrelo, súbete, enciéndelo, lárgate. Escapa.
Maneja. Rápido. Enciende otro pinche cigarro, pon a Blur en el stereo, abre la ventana, apaga el puto teléfono, enciéndelo de nuevo. No contestes. ¿Dónde tienes más merca? En casa. Tal vez deberías buscar una puta, lo más parecida a Cristina. No traes efectivo. Detente en el siguiente cajero automático. Apaga el auto. Camina. Teclea el nip. Elige disponer en efectivo. Teclea seis mil pesos. Escucha el sonido de la máquina. Voltea. Obedece. Saca cinco mil más. Dáselos. El iPhone y las putas llaves del puto auto. Pídele un cigarro al gordo. Toma dos. Levanta las manos. Deja que te revisen. Que se lleven todo, no importa. Sonríe. Endurece el abdomen. Rápido.
Inhala, recupera el aire que el golpe no estuvo tan fuerte. Levántate. Sacúdete. Camina. Camina más. Inhala. Enciende el último cigarro. Cristina está lejos. Lejos. Lejos y no quiere saber más de ti. No volverá.
Inhala.
Inhala.
Exhala. Ya está amaneciendo.

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